La Neurociencia del cambio ¿Cómo funciona el cerebro cuando nos obligan a cambiar y qué podemos hacer para facilitar el cambio?
 

Por: Virgilio Gómez

 

 

Sin una mentalidad que abrace el cambio, nuestro cerebro está programado para rechazar todas las iniciativas organizacionales que impliquen un cambio impuesto, es decir un cambio obligado; desde cambios en el liderazgo, hasta otros mayores como los esfuerzos de cambio de cultura o de transformación digital.

 

Las personas no rechazamos el cambio indiscriminadamente, solamente lo rechazamos cuando somos obligados a aceptarlo, y es en ese momento cuando entramos en lo que yo llamo el ciclo del cambio impuesto, un proceso que tiene un impacto psicológico y otro biológico que induce en las personas, estados mentales negativos y solo entendiendo cómo funciona nuestro cerebro podremos apalancarnos de este conocimiento para potenciar las reacciones positivas de nuestros colaboradores y minimizar las negativas.

 

Para comenzar necesitamos entender que la prioridad número 1 del cerebro es la supervivencia y por lo tanto, cualquier cambio impuesto es interpretado como una amenaza a nuestra supervivencia, simplemente porque se manifiesta como un desafío que pone en riesgo nuestra estabilidad profesional y económica, pero además porque claramente exige un gasto adicional de energía para pasar por una curva de aprendizaje y adaptarnos a lo nuevo.

 

Las personas que lideran equipos necesitan entender que para que cualquier persona abrace un cambio impuesto es necesario atender tanto el impacto a nivel psicológico como a nivel biológico.

 

A nivel psicológico todo cambio requiere de dos elementos: motivación y habilidad.

 

Cuando poseemos la habilidad para enfrentar nuevos retos y además estamos motivados para llevarlos a cabo, el cambio no sólo se facilita, sino que también aumenta la probabilidad de mantenerlo. Entonces la labor del líder en todo proceso de cambio es la de servir como facilitador y catalizador de estos dos elementos; si embargo nos topamos usualmente con líderes que enfrentan esto pensando “es tu obligación cambiar, porque para eso te pago” y sin embargo esta aproximación es el peor razonamiento que un alguien puede tener ya que de inmediato activará nuestro sistema nervioso simpático, disparando a nivel neuronal los circuitos de escape o huida que nos ayudan a enfrentar todas las amenazas, llevándonos a un estado mental negativo y a rechazar con más fuerza la iniciativa de cambio.

 

A nivel biológico es también indispensable ayudar al cuerpo a permanecer en calma ya que como todo cambio impuesto nos activa para atacar o huir, es imprescindible que de manera consciente aprendamos a desactivar esa reacción y eso se logra por medio de la activación del sistema nervioso parasimpático (SNP), mismo que nos ayuda a estar en calma para que podamos planear, tomar decisiones, reflexionar y ser creativos.

 

¿Cómo puede un líder ayudar a su gente a activar su SNP?

 

Eliminando todas las posibles fuentes de riesgo y confusión, compartiendo los beneficios del cambio, creando vínculos de confianza en todo el equipo de trabajo, dando total claridad y transparencia a los colaboradores sobre el estado actual y futuro del cambio y sobre todo ayudándolos a entender cómo se llevará esto a cabo y que sepan que como líder los ayudarás a desarrollar la habilidad y motivación necesarios para adoptar el cambio. Aunado a eso añadir algunas dinámicas o actividades que ayuden a la gente a relajarse es un elemento de increíble valor en la compañía; ejercicios como la meditación, yoga o taichi cada vez son más implementados en el horario laboral, la risoterapia también es otra herramienta muy valiosa y el programar pausas de 15 minutos cada 1.5 horas es ideal para recargar la energía y reactivarnos para otro período de trabajo.

 

Toda actividad que nos ayude a relajarnos y estar de buen humor es una dinámica potencialmente beneficiosa y que nos prepara para abrirnos hacia lo desconocido, abrazar el cambio de una mejor manera y ser más resilientes en caso de ser necesario.