Artículos de Opinión

 
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Ing. José Palomo Miranda

Educar para ser, no para tener

Como todo castillo de cartas construido por ilusiones, la “Nueva Normal” ha derrumbado los falsos pilares sobre los cuales la sociedad fue construida.

 

Los problemas solo son problemas si tu cerebro ésta programado para recibirlos así, pero que pasaría si los problemas los concibiéramos como una oportunidad de empezar de cero, empezar las cosas como debieron de haber sido.

 

Los Milenniales son débiles e ingratos, porque se les educo para ser así, se les educo para sentir ansiedad si las cosas tardan más de 10 minutos, para que se les caiga el mundo si no pueden tener conexión a internet.

 

Es culpa de ellos o es culpa de los padres que solo viven para ellos, para satisfacer todo deseo anclando en sus mentes en la idea que entre más posesiones se es mejor, generando la insaciable necesidad de reafirmación, lo que los aleja de hacer lo correcto y les abre las puertas de convertirse en borregos de las tendencias.

 

Yo fui educado por una doctora del seguro social que perdió un hijo atropellado andando en bici y ¿quién creen que me enseño andar en bici,? ella perdió un hijo, pero en lugar de culpar al universo enfocó sus esfuerzos en sus demás hijos y en formar excelentes ser humanos, no perseguidores de riqueza.

 

Creo que sus palabras favoritas eran “supéralo” o “encuentra el camino” y creo que no pase un día sin que utilice este consejo, hay días que es para cosas pequeñas, pero hay días que es para cunado pierdes un ser querido, pierdes un trabajo, se cae un proyecto o te lesionas.

 

Si soy completamente sincero sus lecciones a través del ejemplo forjaron mi espíritu, yo no busco la gloria, yo no busco el dinero, yo no busco trofeos o diplomas, yo lo que quiero es saber que puedo “competir” con lo mejor de mundo, con lo que tengo en la mejor de las batallas.

 

Cuando eres educado en el ser no en el tener, tu foco ésta en lo que tienes, no en lo que no tienes.

 

Yo me enfoco en lo que tengo y con esto como puedo competir, esta concepción me da la humildad para reconocer cunado no tengo el talento necesario, pero alimenta mi hambre por demostrar que a través del trabajo se puede hacer partido.

 

Esta concepción me ha enseñado a valorar los intangibles, la temperatura del agua cuando te bañas, el olor del pan tostado o el café por la mañana, el calor de los rayos del sol y hasta las burbujas de un refresco en la nariz, desencadenado en apalancar mis capacidades en el corazón pudiendo ir más profundo en el dolor y en la determinación que la normal de las personas.

 

Yo no busco un departamento en Santa Fe, una casa en Valle de Bravo o comer en restaurantes de cinco estrellas.

 

Yo solo busque llegar a Harvard para sentarme en las escaleras y decir “dicen a aquí están los mejores”, para después ir conocer la ciudad, las clases eran malas y aburridas.

 

Yo solo busco un día poder ver a Dios a los ojos y decir “trate de dar la mejor batalla, con las herramientas que tenía”.